Número 101, Año 19
Estalló la bomba económica: Las consecuencias las sufren los trabajadores
EDITORIAL
Estalló la bomba económica:
Las consecuencias las sufren los trabajadores
La nueva crisis del sistema capitalista en su etapa neoliberal, ha mostrado sus graves contradicciones en las prácticas que sus propios dogmas y principios habían sustentado: el libre mercado, la libre competencia, el reduccionismo del Estado, la especulación, la desregulación, las privatizaciones sobre todo en el ámbito sociolaboral y la corrupción; todo ello ha hecho que el sistema económico se colapse y venga nuevamente el gran capital a exigirle al Estado lo retroalimente con apoyos financieros, créditos fiscales, facilidades para la exportación; con nuevas exigencias para regular las relaciones laborales, chantajeando al propio Estado y a la sociedad con la quiebra de sus empresas, los cierres, los paros técnicos, los despidos, la reducción de salarios y prestaciones etc. etc.
Y no le ha importado al gran capital volver a tender la mano al Estado para que los recursos del pueblo vuelvan nuevamente a subsidiarlos, dedicando grandes recursos de sus reservas estratégicas, de los presupuestos de la obra pública, para evitar el desastre socioeconómico, a partir de la crisis.
Los recientes eventos en Davos y en Belem, Brasil, el primero que concentra a los barones del gran capital y a jefes de Estado e intelectuales de las finanzas, el segundo surgido como foro alterno de las organizaciones sociales y que hoy fue sorprendido por la presencia de diversos jefes de Estado, han puesto sobre la mesa, la problemática que ocasiona esta nueva crisis del capitalismo y del modelo económico neoliberal, sin encontrar respuestas y menos soluciones, ya que la estructura del gran capital se retroalimenta para continuar su ciclo y reformular su práctica, en su modelo económico de acumulación de la riqueza en pocas manos, sin importar la suerte de las mayorías populares, que cada vez son más pobres, cada vez toman más conciencia y se movilizan y confrontan al futuro de nuestros países, en la búsqueda de un nuevo modelo no sólo económico, sino político, social, ético, cultural y más humano.
En nuestro país, la clase política ha afirmado en todos los tonos las condiciones financieras del país, el blindaje para enfrentar la crisis, el tener el mejor equipo económico del mundo, el contar con las reservas suficientes para enfrentar la crisis, pero la realidad ha sido la devaluación del peso en un 40% en los últimos seis meses, el aumento de la canasta básica en el último año, en el que los precios de las granos básicos subieron un 63%, los de hortalizas entre 66 y 157%, la carne de cerdo y pollo entre 23 y 27%, según datos de la SAGARPA; el crecimiento del producto interno bruto previsto para el año pasado 3.7% y que terminó en 1.3%; la pérdida de 400 mil empleos en los últimos 4 meses; la elevación a 50 mil millones de pesos la cartera vencida del INFONAVIT en 2008; la pérdida en las AFORES, del ahorro de los trabajadores de 30,600 millones de pesos.
Todo esto se señala por ser elementos que ponen en evidencia nuevamente la mentira, el engaño, la desinformación, de las políticas triunfalistas en donde el pueblo que sufre las consecuencias, cada vez más cree menos en su gobierno, en sus políticas, por su incoherencia, por su incapacidad y por la corrupción que se da en diversos estratos y niveles de la estructura gubernamental.
Por ello, este año el Movimiento de los trabajadores y el movimiento sindical tienen una misión y exigencia más trascendental: la renovación política, la propuesta de un nuevo modelo económico y un nuevo proyecto de nación y de país: hoy las diversas expresiones organizativas de los trabajadores, deben luchar en búsqueda de la unidad, de la organización y acción común, para alcanzar la solución a problemas comunes, en defensa de los intereses y derechos de los trabajadores y del pueblo.
Hoy se plantea con urgencia darle una nueva dimensión al Movimiento de los trabajadores, con nuevos contenidos ideo políticos, que respondan a su historia y a su misión y que sean capaces de reestructurar y renovar métodos de organización y acción, formas de lucha, nuevo tipo de reivindicaciones, pero sobre todo, cambio de actitudes y comportamientos para mostrarle a la nación y al Estado, que la clase trabajadora es la gran reserva humana para transformar esta sociedad y hacer posible otro mundo más justo, humano y solidario.
La bomba económica estalló con la caída del muro financiero de Wall Street y de las políticas de sus alfiles (FMI, BM, OMC) y los impactos los están sufriendo los pueblos, y en especial su clase trabajadora, ya que se degrada la dignidad humana y ante esto, ¿cuál es nuestra respuesta, a partir de nuestro ser y quehacer como personas, trabajadores, sindicalistas y ciudadanos? Tenemos la palabra


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