EL NUEVO ORDEN GLOBAL Y EL MOVIMIENTO DE TRABAJADORES

SERIE: DOCUMENTOS DEL XII CONGRESO CLAT

Contenido

•    Presentación

•    Introducción

•    I. El escenario Mundial: el nuevo orden global

•    II. El escenario latinoamericano

•    III. Una mirada al movimiento sindical

 

PRESENTACIÓN

La realización de este XII Congreso Latinoamericano de Trabajadores, coincide con nuestros 50 años de permanente lucha y compromiso con los trabajadores, especialmente con los más pobres, hoy más que nunca víctimas de la injusticia, la miseria y la exclusión social.

Analizar el escenario mundial y latinoamericano, así como, sus impactos para los trabajadores y sus organizaciones, es un deber imperativo para una mayor comprensión del entorno donde luchamos y para precisar mejor nuestras tareas en los próximos años.

Es un necesario alto en el camino para reflexionar donde estamos y a donde vamos, en un escenario marcado por la incertidumbre, pero también por la esperanza.

En un mundo cada vez más globalizado y mas injusto, donde se trata de imponer un modelo de sociedad excluyente, basada en el individualismo y en el lucro, pretendiendo eliminar toda forma de organización de los trabajadores, se hace indispensable desarrollar la solidaridad entre todas las expresiones del movimiento social y popular, especialmente en el movimiento de los trabajadores, para seguir luchando por la vida, la esperanza y la utopía

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INTRODUCCIÓN

Hoy la situación mundial se caracteriza por la violencia impuesta mediante el modelo globalizador, inspirado y alimentado por un pensamiento único, fundamentado en la política neoliberal que auspicia el individualismo, el utilitarismo y el libre mercado, cuyos objetivos son la apropiación, generación y acumulación de las riquezas para unos pocos, aceptando como necesaria e inevitable la exclusión social de las mayorías populares, precarizando el trabajo, aumentando el desempleo y la pobreza, auspiciando la concentración en pocas manos del conocimiento científico y tecnológico, afectando el medio ambiente al provocar una devastadora erosión ecológica, utilizando y justificando el uso de la fuerza, como medio para "garantizar" la paz y la seguridad, profundizando la incertidumbre sobre el futuro de la humanidad

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III. UNA MIRADA AL MOVIMIENTO SINDICAL

La autocrítica necesaria

Conscientes de la difícil situación por la que atraviesa el movimiento sindical en general y en todo el mundo, confrontados con debilidades e insuficiencias internas y con ataques y confrontaciones externos desiguales, con el poder capitalista neoliberal que pretende ilegitimarnos e ilegalizarnos, estamos retados a repensar todo el movimiento sindical en su razón de ser, sus características esenciales su estructura y funcionamiento.

Sería un grave error culpar al capitalismo global y los gobiernos nacionales e internacionales como pretexto para no analizar y autocriticar nuestras deficiencias, limitaciones y debilidades.

Debemos evaluar permanentemente:

•    Nuestra representatividad
•    Nuestra legitimidad
•    Nuestra capacidad de movilización y acción y reivindicaciones
•    Nuestra organización, formación e información y comunicaciones
•    Nuestros servicios a los trabajadores
•    Nuestra voluntad y capacidad de autofinanciamiento
Hay que cambiar, redimensionar, reestructurar y renovar para ser eficaces en:
•    Dar respuesta a los trabajadores
•    Construir el poder social propio y en unidad de acción
•    Cambiar la realidad

Todo debe ser analizado y todo evaluado con una autocrítica constructiva.

Un nuevo movimiento sindical y de reivindicación social de organizaciones de trabajadores, para generar la cultura del movimiento de los trabajadores que debe corresponde con la nueva composición de la clase trabajadora y con los nuevos cambios en el mundo del trabajo.

Necesitamos establecer relaciones horizontales al interior del movimiento sindical y en el conjunto del movimiento de trabajadores, construir estructuras más ágiles y menos costosas, que nos permitan actuar con eficacia.

Democratizar, descentralizar políticamente y desconcentrar operativamente las políticas programáticas y planes de acción específicos en el marco de la unidad político-estratégica del conjunto.

Es indispensable incorporar dinámica y rápidamente a los jóvenes y las mujeres, integrados en la organización de los trabajadores y no en organizaciones paralelas.

Es necesario articular coherentemente la lucha por las reivindicaciones, la organización de servicios eficientes y al mismo tiempo una estrategia de poder que nos permita transformar la situación socioeconómica y tener un proyecto de sociedad.

Necesitamos un movimiento sindical y social que sea articulador de las diferentes expresiones de toda la clase trabajadora: el sindicalismo, el sector campesino, el cooperativismo de los trabajadores, los jubilados y pensionados, los trabajadores en la economía informal, los jóvenes y las mujeres, los derechos humanos y los ecologistas y aquellas ONGs que sirvan a los actores sociales sin asistencialismo.

LA CLAT AQUÍ Y AHORA, HACIA EL FUTURO.

En sus exhortaciones finales en el XI Congreso, Emilio nos decía:

“Al finalizar el siglo XX podemos afirmar que la CLAT que tenemos hoy es el fruto del sacrificio, del compromiso, de la generosidad, del entusiasmo profundo de cientos y miles de hombres y mujeres, militantes convencidos y anónimos la mayoría de ellos, que dieron su vida para hacer avanzar las ideas, los proyectos, las estrategias de la CLAT en todos los países. No ha sido el dinero o el poder de los aparatos, sino el esfuerzo personal y colectivo de la militancia”.

A los que dieron su vida al servicio de los trabajadores y la CLAT, rendimos homenaje permanente en el sitial del Comité Ejecutivo de la CLAT, y al centenar de pioneros que aún viven y aquí están representados por 10 de ellos, los reconocemos en el Cuadro de Honor del 50 Aniversario y XII Congreso de la CLAT.

Luego de un duro, difícil y doloroso y esperanzador recorrido, cumplimos 50 años de vida y de lucha y este XII Congreso tiene la tarea de orientar la próxima década en la perspectiva de los próximos 50 años. En este esfuerzo creativo es que debe empeñarse todos los esfuerzos. Aquí están presentes nuestros mártires, nuestros pioneros, nuestros testimonios vivos, nuestro patrimonio de pensamiento, acción y organización, ya que tenemos raíces profundas en toda América Latina y Caribe, creando una alternativa basada en la esperanza de a liberación personal y colectiva de los trabajadores y los pueblos a la cual hemos contribuido. Rendimos homenajes a los que se fueron, a los que aún están y a los que tenemos que seguir, destacando la figura de nuestro gran compañero y amigo, conductor y orientador, Emilio Máspero.

Ante la CLAT que hoy tenemos, con sus debilidades y fortalezas, con la cual nos sentimos identificados y orgullosos necesitamos pensar sobre la CLAT QUE QUEREMOS, QUE NECESITAMOS Y QUE PODEMOS. Necesitamos una CLAT unida colectivamente para enfrentar los nuevos desafíos y responsabilidades a nivel nacional, latinoamericano y mundial.

Una CLAT que sea asumida por el conjunto de los trabajadores, militantes y dirigentes, que sea intérprete fiel de los problemas, de las angustias y la esperanza de nuestros pueblos. Una CLAT cohesionada y coherente con los intereses legítimos y los valores que le han dado vida.

Compañeras y compañeros: nosotros creemos en la confrontación de ideas y el diálogo democrático, en el movimiento de trabajadores, donde pueden existir contradicciones coyunturales, pero que no son antagónicas, y debemos saber encontrar soluciones por la positiva que resuelvan las contradicciones por arriba y no convertirlas en fuente e instrumento de división que debilitan el poder sindical y social. Creemos en la necesidad de instalar un nuevo orden internacional y una nueva Comunidad Latinoamericana de Naciones. Creemos en la cooperación y solidaridad, creemos profundamente en la capacidad de solidaridad de los trabajadores y el pueblo, pero por sobre todo, creemos, porque somos hombres de fe y de esperanza.

Les invito a trabajar porque la CLAT continúe siendo una alternativa basada en la justicia social.

El Movimiento sindical internacional

A partir de la construcción de nuestras propias perspectivas para dar respuesta a los trabajadores y los pueblos de Latinoamérica y del Caribe, consideramos de la mayor importancia el proceso de negociaciones abierto entre la CMT y la CIOSL en la perspectiva de construir una nueva organización mundial de trabajadores, con mayor capacidad para enfrentar la globalización capitalista, basada en el neoliberalismo dominante y promover una alternativa a nivel mundial, que respete e integre la realidades nacionales y continentales para construir todos juntos una sociedad más libre, más justa, más humana y solidaria.

No queremos ser el sindicato global del mercado global y del pensamiento único, que pretende reformar y democratizar el capitalismo neoliberal. Queremos ser una alternativa de promoción y liberación de la clase trabajadora (de todos los trabajadores), respetando las identidades y las entidades nacionales y continentales que responden a realidades diversas.

Si queremos participar activamente en el proceso de gestación de una nueva internacional unitaria, respetuosa de la diversidad y pluralidad de situaciones, sin dominios ni controles hegemónicos, como un nuevo y más poderoso instrumento al servicio de los trabajadores, autónoma de gobiernos, partidos políticos y empleadores.

Si queremos también apostar a la construcción de la unidad a nivel latinoamericano y caribeño, en la que todos luchemos por la construcción de la Comunidad Latinoamericana de Naciones para participar en un mundo multipolar, con capacidad propia.

Estamos convencidos que este debe ser un proceso que comenzando con la acción paritaria de la CMT y la CIOSL, se abra a todas las organizaciones, especialmente a los más pobres, explotados y empobrecidos que son los trabajadores del Sur, unidos en la lucha solidaria con los trabajadores del Norte.

Creemos que este es un proceso donde lo principal es definir qué somos y qué queremos, cuáles son nuestros principios, valores y objetivos fundamentales comunes Cuál será el contenido y el procedimiento para establecer una unidad sólida, capaz de superar las contradicciones y enfrentar los nuevos desafíos que nos presenta la globalización capitalista mundial.

La CMT puede contar con la CLAT para realizar este importante proceso y por eso hemos planteado la necesidad de profundizar y desarrollar la unidad de acción y programática y hasta nuevas formas de unidad funcional, para que la acción diaria en la vida práctica construya coincidencias, afinidades y confianza en el destino común.

La utopía realizable – el poder social

En el escenario que hemos analizado, hay interrogantes e incertidumbres, pero encontramos también apasionantes desafíos y oportunidades para construir nuevas alternativas de sociedad y de proyectos económicos y sociales para responder a las necesidades y aspiraciones de los trabajadores y pueblos.

En estos momentos difíciles para los trabajadores y la humanidad, estamos obligados a ser audaces para dar soluciones nuevas y creativas a viejos problemas y nuevos desafíos, renovando el pensamiento, la acción y la organización del movimiento de los trabajadores del siglo XXI, autónomo, independiente y con dimensión sociopolítica, unido al movimiento popular para la liberación personal y colectiva de los trabajadores y el pueblo que tenemos un destino común.

Se hace indispensable la elaboración y puesta en práctica de propuestas programáticas alternativas y un Programa de Acción, como propuesta de acción, organización, formación y comunicación capaz de construir un poder social que n os permita avanzar dialécticamente desde la realidad que sufrimos hasta la utopía que aspiramos. La historia nos demuestra que los pueblos social y políticamente organizados, con voluntad, militancia y mística, siempre han vencido a los intereses y fuerzas que se le oponían para realizar su destino de hombres libres y sociales.

En este Congreso que hemos preparado durante dos años a través de análisis, discusiones y elaboraciones de propuestas, las ocho Comisiones Temáticas que funcionarán y la plenaria de conclusiones, tienen la responsabilidad de aprobar las orientaciones, propuestas programáticas y las políticas para el Plan de Acción que den respuesta a las interrogantes y objetivos comunes de los trabajadores latinoamericanos.

Para que la utopía sea realizable, exige tener iniciativas, propuestas, capacidad de acción organizada y movilizaciones, las luchas y objetivos de la clase trabajadora y las utopías se logran con PODER SOCIAL, un poder basado en valores, autónomo e independientes, es la condición para lograr nuestras reivindicaciones, aspiraciones y utopías. Ese poder hay que construirlo cada día con la voluntad política de unir voluntades, consensuar y concertar posiciones para responder a las necesidades y aspiraciones de los trabajadores y con la realización de las políticas de representación y acción, de desarrollo organizativo, formativo e informativo, que van a ser aprobadas en este Congreso.

Brasilia, Brasil, noviembre del 2004

 

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